Como es de público conocimiento, hoy
mismo se dará a conocer el nuevo video de Calle 13 en el que René Pérez,
“Residente”, cantante y protagonista de
la banda, destruye el Maserati comprado años atrás a través de las ganancias de
los primeros espectáculos. Esta noticia suscitó una controversia en las redes
sociales dado que el cantante aseguró haber destruido el auto a manera de acto
simbólico contra la violencia.
El escándalo giró en torno a tres
cuestiones: romper algo no puede ser un acto contra la violencia; destrozar un
auto lujoso no es un acto revolucionario; la banda vende una pose revolucionaria y, a ojos del espectador twittereano,
fracasa.
La próxima publicación del video
quizás sirve para preguntarnos: ¿Qué hay de revolucionario en el dispositivo
artístico de Calle 13? O ¿Cuáles son los modos de lo revolucionario en la
producción y en la recepción de las
intervenciones de la banda?
Unas palabras del autor para alentar la crítica
constructiva:” Residente C13/ RC13 @Calle13Oficial 2 h La lectura simple de las cosas, sin mucha búsqueda es ese mal que nos
arropa en este mundo complicado. En algún momento todos la ejercimos”
Para leer a C13 habría que partir de
la distinción entre obra de artista y dispositivo artístico de la banda para
remarcar la necesidad de entender el fenómeno Calle 13, no desde el aislamiento
espectacular que supone cada tema,
cada video, cada entrevista en su estatismo individual, sino desde el dinamismo
de un fenómeno estético plural cuyo modo de intervención funciona a través del
conjunto de esas manifestaciones, así como a través de una trayectoria
progresiva que se revisa a sí misma y que hace participar a otro a través de distintas operaciones
que buscan construir lo colectivo.
Para empezar y respecto de la
noticia de hoy, la banda nos hace reconsiderar el tiempo mismo de la experiencia contemplativa a través de
una alteración en el orden de las publicaciones en torno al espectáculo mismo. Sin
ir más lejos, esta crítica fue comenzada a escribir antes de que el video fuera publicado en las redes sociales y
colgado en You Tube[1]
y no a causa de las inclinaciones esotéricas de la crítica, sino porque el
sistema de prensa (parte del fenómeno artístico de la banda) ha decidido
publicar la noticia antes que el video
mismo y hasta se ha adelantado otro video del “Making of” (Hechura…) de la
destrucción del auto. Este aparato mediático montado en torno a lo que podría
ser la obra aislada del video transforma los modos de contemplación del
espectáculo, adaptándolos al medio virtual de publicación: los portales y las
redes sociales que rodean You Tube. El espectador
llegará al video con un conocimiento previo de la polémica que este suscita.
Lo interesante es que la polémica no es
atribuida desde fuera, no es una obviedad producto de las redes sociales que
transforman a los sujetos en polemizantes crónicos. No. La polémica ha sido el modo de funcionar del Residente desde los
primeros discos, “Rimando con franqueza
soy más polémico que cualquier académico” nos anuncia en “Digo lo que
pienso” del álbum Entren los que quieran.
A través de la interpelación directa a un otro y a través del campo
semántico de la violencia, polemizar es uno de los dispositivos productivos del
residente, tópico del tema “Que lloren”, donde deja clara la diferencia entre
su yo y el de “los llorones del
género del reggaetón”:
“Como las gallinas tu
cacareas
Es muy fácil ser esclavo de la industria
Navegando a favor de la marea
Te vendiste más barato
Que una prostituta en la autopista
Esa es la diferencia entre un negociante y un artista”
Es muy fácil ser esclavo de la industria
Navegando a favor de la marea
Te vendiste más barato
Que una prostituta en la autopista
Esa es la diferencia entre un negociante y un artista”
(“Que lloren”:Los de
atrás vienen conmigo: 2009)
En este uso de la polémica se
inserta el nuevo dispositivo artístico C13, (el video, pero también sus
noticias, comentarios y su “Making of”” de anticipo), y desde éste es donde
podemos apreciar mejor las pequeñas revoluciones que propone..
Como, por la hora, todavía no tuve la oportunidad de ver el
video, me remito a los avances del “Making of”. El modo en que ingresa un
elemento tan cargado (cuac) simbólicamente como las armas en la representación
(recordemos que en la noticia se anuncia que el auto se destruye lleno de armas
y joyas), también impone una distancia
respecto de la representatividad estadounidense. Las armas en el video de C13
ingresan desde la cotidianidad de un Puerto Rico, proyectivamente de una Latinoamérica,
donde la marginalidad y la pobreza se entrecruzan con una distribución de las
armas que se suma a un panorama de desigualdad social diferente de la situación
estadounidense y de su sistema/industria que distribuye armas legales y
democráticas.
Una vez aquí nos preguntamos: ¿puede
la destrucción de un auto ser un acto en contra de la violencia? Sin duda, no. Sin
embargo, ¿es esta la violencia de la que habla el video? ¿Contra qué violencia
se hace este acto “simbólico”? A este respecto, no hay que olvidar la
insistencia de la banda en la desigualdad social como un fantasma permanente
que persigue la conciencia del Residente, que forma parte de su biografía
(ficcional, poética) y que se vuelve objeto de representación de todos los
discos. El vandalismo, la destrucción, la agresión verbal, el delito, son los
recursos de quien no tiene recursos para devolver la violencia social que la
pobreza producto de la explotación capitalista y la desigualdad entre clases
imprime en los cuerpos del continente. Calle 13 pretende hacerse cargo de esta
expresión, de la voz que falta en los
medios, en las redes sociales y en You Tube, la del marginal, del
residente, y busca hacerlo no desde los modos de representación pautados por
Hollywood, sino a través de la inclusión de esa agresión social que toma la
forma del insulto, de la amenaza, del deseo morboso de agredir al otro. En este
sentido “Calma Pueblo” del disco Entren
los que quieran podría tomarse como manifiesto de su poética donde también
se explicita la relación diferencial con el mercado:
Calma pueblo que aquí estoy yo
Lo que no dicen lo digo yo
Lo que sientes tu , lo siento yo
Porque yo soy como tu tu eres como yo
Yo uso al enemigo A mí nadie me controla
Le tiro duro a los gringos y me auspicia cocacola
De la canasta de frutas soy la única podrida
Adidas no me usa , yo estoy usando adidas
Mi Estrategia es diferente.. Por la salida Entro
Me infiltro en el sistema y exploto desde a dentro
todo lo que les digo es como el aikido
uso a mi favor la fuerza del enemigo
Lo que no dicen lo digo yo
Lo que sientes tu , lo siento yo
Porque yo soy como tu tu eres como yo
Yo uso al enemigo A mí nadie me controla
Le tiro duro a los gringos y me auspicia cocacola
De la canasta de frutas soy la única podrida
Adidas no me usa , yo estoy usando adidas
Mi Estrategia es diferente.. Por la salida Entro
Me infiltro en el sistema y exploto desde a dentro
todo lo que les digo es como el aikido
uso a mi favor la fuerza del enemigo
(Calma Pueblo: Entren los que quieran:
La violencia
discursiva manifestada en una poética cargada de agresiones verbales y del uso
del campo semántico de la sexualidad y del cuerpo de la gran mayoría de las
canciones de la banda, propias del género (rap? rock?), acompañan el
distanciamiento respecto de un otro
sometido al mercado, pero no constituyen por sí mismas el distanciamiento. El
posible abuso de este procedimiento propio del género es también objeto de
reflexión y revisión de la poética de la banda:
(…)creo que
a veces me paso de la raya con mi letra violenta,
también creo que no voy a llegar hasta los 40, no me importa
si todo lo que escribo a ustedes los ofende.
Tampoco me importa un carajo si este disco vende,
si yo quisiera vender algo montaba una tienda.
Prefiero regalarte música, aunque tú no la entiendas,
yo digo 50 malas palabras por segundo,
porque la verdad es que me gustaría cambiar este puto mundo.
también creo que no voy a llegar hasta los 40, no me importa
si todo lo que escribo a ustedes los ofende.
Tampoco me importa un carajo si este disco vende,
si yo quisiera vender algo montaba una tienda.
Prefiero regalarte música, aunque tú no la entiendas,
yo digo 50 malas palabras por segundo,
porque la verdad es que me gustaría cambiar este puto mundo.
(“Ven y Criticame”: Los
de atrás vienen conmigo: 2009)
Insisto
en este detalle porque pareciera que por el hecho de considerarse artistas “comprometidos” o “revolucionarios” (términos que dan vueltas en las redes
sociales, pero que creo que deberían reducirse a algo más simple como “artistas
sociales en las redes”) se les pueden hacer objeciones a las
manifestaciones del dispositivo artístico por fuera de la estética misma de la
banda. Lo revolucionario en el género no radica en el uso de la agresión
verbal, golpe al gusto de clase que a pesar de no ser novedad sigue doliendo en
las mejillas de la clase media actual. En tal caso, lo que la banda revoluciona
es la distribución de los papeles entre los agentes afectados. De no ser así,
C13 no sería la única censurada en Puerto Rico, dado que, en última instancia
el destinatario permanente de las canciones no es tanto la máscara individual
de cada “reggaetonero, religioso, político,
moralista”, sino un todo social y gubernamentativo que sostiene la
desigualdad a través de un capitalismo servil, blanco interpelativo de la banda
que se va renovando en cada “otro” provisorio que crean las canciones.
Así como la identidad del artista se transforma en
“marioneta” del proyecto colectivo de la banda “El residente
acaparó los medios de repente, casi como un asalto, se metió dentro del cuerpo de un joven en Trujillo Alto Al joven René Pérez lo convirtió en su marioneta, le
robó su identidad completa” (“Intro-
Crónica de un Nacimiento”: Los de atrás
vienen conmigo: 2009); así, cada destinatario de las polémicas no debiera
ser leído como otro referencial concreto, sino como máscaras que encarnan las
identidades-producto de un sistema social capitalista desigual.
No es la destrucción del auto lo que
constituye el fenómeno artístico, sino su representación
y reproducción en el medio de
la espectacularización que supone y epitomiza You Tube. Ni Calle 13 inventa las reglas del espectáculo, ni destruir un auto
significa luchar contra el capitalismo, (¿cuántos autos por año son destruidos
estúpidamente por el uso y el desuso de los conductores estadounidenses?), ni
renegar del lujo (para romper un auto hay que tenerlo…). El video juega con
estos valores que son propios del show yankee, del video del cantante renegado
que destruye sólo por y para el
espectáculo. El Residente está en el límite, se ha convertido él mismo en un
showman de la rebeldía y ha sabido hacer de ella un imán que captura público a
través de una poética que refleja la
violencia simbólica y discursiva de una sociedad. Lo segundo que se cuestiona a
la banda es el uso de esta estética, insisto, propia del género del rap,
extranjera, impuesta, yankee, como una estrategia de venta. La banda queda aparentemente
atrapada en un callejón sin salida: ¿denuncia para vender o vende para
denunciar con más medios? Pero esta es,
si se quiere, la relación paradójica del artista con el mercado, sobre la cual
la banda sostiene una discusión permanente en sus letras. O es quizás la
relación del arte mismo concebida como esfera autónoma que no puede intervenir
sobre la sociedad. A este respecto cabría preguntarse ¿cómo interviene Calle 13
en la sociedad desde You Tube?
En el tema del video “Adentro” se
interpela a un ¿rapero? (que prefiero dejar en el anonimato para mantener la
nadificación a que somete la banda a todos los raggaetoneros que critica) que se autorrepresenta a través del
uso de armas:
No
hay problema en que tengas
enemigos imaginarios
Pero sí en que los chamaquitos
crean que eres un sicario
Tú no has vivido 3 carajos de dificultad
en tu vida, a ti no te falto la escuela
no te falto comida
Si la gente del congo
hubiese tenido tus oportunidades,
estarían graduados de las mejores
universidades
(…)
O te llevo para siria
pa’ que sientas los bombazos
y veas como dejaron a los chamaquitos
sin brazos
enemigos imaginarios
Pero sí en que los chamaquitos
crean que eres un sicario
Tú no has vivido 3 carajos de dificultad
en tu vida, a ti no te falto la escuela
no te falto comida
Si la gente del congo
hubiese tenido tus oportunidades,
estarían graduados de las mejores
universidades
(…)
O te llevo para siria
pa’ que sientas los bombazos
y veas como dejaron a los chamaquitos
sin brazos
(“Adentro”, MultiViral:2014)
En este nuevo
tema el Residente interpela al rapero que hace un mal uso de la violencia para
construir su personaje, y lo hace a
través de la publicación de un video que pretende intervenir los modos pautados
de la representación de la violencia. Y lo hace desde You Tube, pero no para You
Tube, sino para esos “chamaquitos” que creen que lo que sale en pantalla es “lo
cool” (parafraseando la entrevista en la radio Vorterix). You tube es el medio,
en una sociedad espectacularizada, pero no es el fin. No se publica para
obtener “likes”, “tweets” o vistas, sino para alterar los modos de
representación que llegan al mismo barrio del artista.
La relación
entre lo local y lo internacional, entre lo público y lo comunitario
redistribuye sus papeles en esta publicación. El público al que se dirige la
banda no es el espectador de You Tube, sino “los chamaquitos”. No se habla
desde Puerto Rico para el mundo, sino desde el mundo (desde You Tube) a Puerto
Rico. En ese gesto de uso y desprecio del espectador
youtubiano radica otra intervención
sobre los modos de recepción. Como un voyeur político el mundo ve a Puerto
Rico, conoce a La Perla a través de
las pantallas de sus dispositivos hogareños. Puerto Rico se mete en la pantalla
de Latinoamérica para verse a sí mismo. El artista interviene los modos de
representación de su barrio a través de You Tube.
La violencia física ejercida sobre el
auto, representada en el acto simbólico de su destrucción funciona como
compensación espectacularizada de la
violencia social de la que la banda intenta representar y hacerse cargo. Violencia física en
compensación de violencia simbólica. Ahora bien, ¿puede decirse que es esto
sólo un método de venta? ¿Es lo mismo romper un auto en Hollywood que hacerlo en
La Perla o en cualquier barrio
marginal del continente?
Aun si tuviéramos en ambos países el
mismo show, ¿es lo mismo grabar desde un país que impone la guerra fronteras
afuera y legaliza y populariza las armas fronteras dentro como una más de sus
industrias, que hacerlo desde un país agotado por la miseria producto de la
explotación imperialista, donde las armas que ingresan fronteras adentro no son
fabricadas allí sino que su importación es aprobada o al menos permitida por un
gobierno y masivizada a causa de la pobreza estructural de la sociedad y de
pautas culturales relacionadas con años de colonización, explotación y miseria?
¿Es lo mismo utilizar un auto cualquiera emblema del lujo y la producción
capitalista, que usar el auto de la persona biográfica detrás del artista para
hacerlo ingresar a la obra, a la pantalla? Sólo desde la visión del espectador
youtubiano que confunde su silla y su pantalla con la de cualquier otro lugar
del mundo, en una ilusión democrática donde todo debe parecer igual a todo y
donde todos somos iguales en la recepción, los dos videos serían iguales.
El nuevo video de Calle 13 es un acto
simbólico en contra de la violencia social y es un emblema de la revisión del
proyecto artístico de la banda. El residente “sacrifica” sólo el valor económico del auto para darle un nuevo valor simbólico
en el dispositivo artístico. Se revisa la biografía y se la resignifica para
ponerla al servicio de la obra.
Yo te propongo Residente, que para
taparles la boca a los que lloran por cómo podrías haber invertido el auto en
un acto de caridad (como si no los hicieras, como si Calle 13 fuera una ONG y
no un grupo de artistas), te propongo que le des los restos del metal a un buen
artesano y hagas un gran supositorio y lo subastes por Twitter para que todos
los espectadores Youtubianos lo guarden “Adentro”.
Dicho esto, me voy a ver el video que
me está esperando.
[1] LA
radio Vorterix lo ha anticipado a través de la transmisión online esta mañana.
Debido al peso de la conexión no tuve la oportunidad de verlo por este medio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario