El texto de la obra de Mariano
Pensotti propone momentos muy iluminativos para su expectación, claves para la
lectura de la pieza teatral misma. Pero hay un pasaje particular que resume la
propuesta: “Era uno de esos órganos berreta que tocan la música solos. Era un órgano sin cuerpo”. Una reflexión
de este estilo se narra acerca de un suceso que le ocurre a una directora/personaje/protagonista
de la obra. Si bien es una expresión particular de su historia (las hay cuatro
en total), la frase permite analizar la totalidad de Cineastas y poner en serie las cuatro tramas.
No hay nada más incómodo que un
órgano sin cuerpo, y a su vez, no hay nada más deseoso de ver. Cineastas proyecta esta cuestión escenográficamente desde
el comienzo. Al entrar en la sala uno observa el escenario dividido en dos: en
el piso inferior una silla rodeada de otros objetos cotidianos (objetos de "vida"), en el piso superior una
silla y el vacío (objetos de "ficción").
Al iniciar la obra, la mirada distraída da cuenta del horror: eso de ahí arriba
no es una silla, es la imagen de una. Este impacto desbarata la mirada
cotidiana. Partiendo de este inicio, ya podemos jugar y conjugarnos con la
obra, dar cuenta de lo impermeable que es la vida con la ficción.
De esta manera, la pieza teatral
narra (con cinco o seis actores) la historia de cuatro cineastas en la
preparación de sus próximos films. Fragmentos fundamentales de esas películas acontecen
(teatralmente) en el piso superior. La lógica de la obra es que los cinco
actores van intercambiando roles en el nivel de arriba y abajo. Un actor ocupa
un rol fijo como personaje/director/protagonista de la historia. Los otros
sujetos, en las otras tres historias, se van conformando en el piso inferior/vida-ficción
como secundarios (familiares, jefes, actores, productores), y como personajes
de los films en el piso superior/ficción-audiovisual. En ambos niveles
escénicos los actores toman el rol de narradores realizando así todos los
cruces imaginables, narrando la vida o narrando la ficción.
La obra trata diversas temáticas.
Una fundamental y recurrente es la ciudad: su espacio y
temporalidad. Pero no escapan otros tópicos: las crisis de identidad,
la definición por medio del arte, el rol del arte (cine) argentino en el
extranjero, y la relación de un creador con su monstruo artístico, entre otros.
Las cuatro historias de
los cineastas no se cruzan entre sí. El nexo que los une queda representado por
los actores y una voz narradora. Es interesante detenerse en esto último. El
narrador es una voz (extraña, omnisciente y presente) que toma cuerpo en
cualquiera de estos cinco actores. Ocurre en el piso superior, el de la ficción,
y ocurre en el piso inferior, el de la ficción-vida. Es una voz que toma
cuerpo, un cuerpo que se extiende a los cinco actores: un cuerpo actoral
grupal. Esta voz/órgano no tiene, entonces, un anclaje fijo, sino dinámico, inestable. El órgano sin cuerpo es el arte. La obra se construye desde allí, en
esa rendija entre arte y vida. El espectador sale del Sarmiento buscando nuevas
grietas y cruces en la ciudad. No se verá la calle de la misma manera.
Cineastas
Autoría y dirección: Mariano Pensotti
Más información:
http://complejoteatral.gob.ar/ver/teatro/289-CINEASTAS----Teatro-Sarmiento?ascm_content_change=Inicio
http://www.alternativateatral.com/obra26423-cineastas
Cineastas
Autoría y dirección: Mariano Pensotti
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